(Y es que la estudiante en Prácticas del Centro de Primaria es una mina...)
Ayer mismo fue cuando en una clase se armó revuelo porque un alumno llevaba en el estuche una cruz gamada tachada. De repente, y seguramente porque los alumnos en estas edades mantienen la curiosidad, aunque sea para meterse con el otro, los compañeros del susudicho empezaron a gritarle "racista" -una ocasión más para desordenar el equilibrio inestable de unas aulas que parecen "animalarios".
Ante tal actitud, la "practicona" -recordemos: alumna en prácticas de la universidad que cursa un tiempo en un aula escolar para ver cómo aplicar sus "conocimientos" a la práctica docente- se extrañó y preguntó a qué se debía tanto revuelo, ya que el propietario del estuche "sólo" tenía pintada una cruz tachada.
La profesora titular, con algunos años de más, es decir, de aquellas personas que estudiaban, a las que se les pedía escribir sin faltas de ortografía y estudiar historia -entre otras muchas cosas-, le comentó que aquella "crucecita" era el símbolo nazi.
Los alumnos, siempre curiosos, preguntaron: "¿Quienes son los nazis?"; cuestión a la que la universitaria se precipitó -porque esto sí que lo sabía- respondiendo "los nazis son los alemanes".
Como es de suponer, la clase entera empezó a vociferar que los alemanes eran nazis y racistas.
Un alumno que había vivido un par de años en Alemania miró extrañado a todos sus compañeros... si hubiera sido un poco más mayor habría entendido que el comportamiento de sus compañeros no obedecía a ninguna razón concreta, era la pequeña dosis permitida de los transformados "minutos del odio" orwellianos ("1984") en minutos de la "expresión de uno mismo", de la "inhibición de la represión a que me someten". Brevemente: el grito, el jaleo, necesario a toda persona que no tiene más herramientas para expresarse, tras la pauperización del lenguaje, que la animalidad.
La universitaria, comprendiendo el estado y la conducta de sus alumnos, intentó conciliar a la clase, suponiendo que toda afirmación debe ser respetada, lo que importa es "el buen rollo". Da igual que se alimente el odio racial o se posibilite, si la noticia llega a oídos germánicos, un conflicto diplomático (ya se sabe, "son sólo niños"). Da igual que la historia se repita, porque de los nazis se sabe sólo el nombre y algunas de las cosas que se hicieron, en esa historia de "acontecimientos" a modo televisivo que se explica en las escuelas...
Da igual que la actual crisis tenga ciertas características similares a la del 29, y no se entienda que se saldó con una Guerra Mundial, con la aparición de los fascismos en Europa, porque nuestros políticos juegan a retórica y corruptelas para prestigiar la democracia. Lo que cuenta es que hoy juega la Selección Española -y que los alumnos que van a ver el entrenamiento pierden horas de aula, de cultura transmitida... ¿para qué aprender si sólo me va a ser útil la razón instrumental (comprar, gozar, usar, tirar...)?
¿Se imaginan a esta universitaria como profesora o maestra de alguno de sus hijos o hijas?
PD- He oído, y por tanto no puedo certificar con la misma seguridad que el testimonio narrado, que en algunos centros se explica que "Extremadura" es un país.
En otro post introduciré un comentario que me hizo un apreciado profesor de Filosofía de mi facultad: "Las películas de Torrente no son ningún esperpento, son realismo puro y duro".
dimecres, 11 de febrer del 2009
diumenge, 8 de febrer del 2009
Si somos ateos, lo somos de verdad
Ya que somos ateos, deberíamos serlo de verdad: "Probablemente Alá no existe. Quitate el pañuelo, hártate de jamón, bebe todo el alcohol que te dé la gana y disfruta"
Luego sería interesante que se colgara publicidad ridiculizando por un lado al budismo, el hinduísmo, el toísmo, el confucianismo; y por otro lado, las "manifestaciones religiosas" como: la santería, el tarot, las piedras mágicas, la astrología, las sectas de todo tipo (las satánicas también), el milenarismo comunista y su redención por y para la historia, la sacralización neoliberal del mercado.
Una vez el ateísmo se convirtiera en la religión del Estado, debería lucharse contra él, ya que "a-teísmo" es ir contra Dios, algo que no hay, de lo que no cabe decir nada. Debería, pues, llevarse a cabo una "revolución cultural" contra esos rastros conceptuales antihistóricos e iniciar la historia del hombre sin sentido religioso, volver al campo, etc. etc. -léanse las "Obras Completas" de Pol Pot en los supervivientes de Camboya-... La alternativa neoliberal, basada en el consumo de cosas innecesarias -del hedonismo puro y salvaje-, parece que se ha agotado.
Luego sería interesante que se colgara publicidad ridiculizando por un lado al budismo, el hinduísmo, el toísmo, el confucianismo; y por otro lado, las "manifestaciones religiosas" como: la santería, el tarot, las piedras mágicas, la astrología, las sectas de todo tipo (las satánicas también), el milenarismo comunista y su redención por y para la historia, la sacralización neoliberal del mercado.
Una vez el ateísmo se convirtiera en la religión del Estado, debería lucharse contra él, ya que "a-teísmo" es ir contra Dios, algo que no hay, de lo que no cabe decir nada. Debería, pues, llevarse a cabo una "revolución cultural" contra esos rastros conceptuales antihistóricos e iniciar la historia del hombre sin sentido religioso, volver al campo, etc. etc. -léanse las "Obras Completas" de Pol Pot en los supervivientes de Camboya-... La alternativa neoliberal, basada en el consumo de cosas innecesarias -del hedonismo puro y salvaje-, parece que se ha agotado.
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