dissabte, 28 de febrer del 2009
Acerca de los medios (2)
En primer lugar, querría que destaquemos una serie de conclusiones claras del anterior escrito del que éste es su continuación. La primera es la conversión del hombre en un “Homo aestheticus”, es decir, un hombre cuya finalidad última es la estética, palabra que etimológicamente se trata de la “sensación” (un hombre que vive de la sensación y para la sensación), y –siguiendo a Kant- cuya vida se guía por el fenómeno, aquello que aparece, reducible a cosa, a causa-efecto… y convertir en eso al hombre es convertirlo como objeto de cualquier experimento científico o de otra índole.
La segunda conclusión que me parece muy importante es que al reducir el mensaje al medio, fenómeno que creo que lleva a cabo todo arte al expresarse de cierto modo, tan sólo pueden aparecer una serie de "cosas" o realidades en los medios porque el resto está excluido. Aquí se debería matizar porque pareciera que la solución a nuestros problemas llegaría con la supresión de los medios, y esto no es así: existen películas, realizaciones de nuestros medios que transmiten y que van más allá del conocimiento fácil y “vago”. Sirva de ejemplo la película “Dolls” de Takeshi Kitano. Pero lo que sucede es que el medio está al servicio de la mediocridad.
Aquí aparece otra pregunta: ¿Es el medio al que hace la audiencia o la audiencia al medio? Creo que a los niveles de ignorancia existentes en nuestro país, es el medio el que enseña cómo operar a la audiencia, sobre todo en los estados madurativos inferiores.
Todo ello, y de esto va a tratar el post de hoy, obliga a hacer una reflexión acerca de qué experiencias quedan restringidas en nuestros medios, o bien que actitudes, maneras de operar desaparecen de nuestras pantallas.
En primer lugar, quiero mencionar el “publicitismo” al que estamos acosados los espectadores de cualquier cadena de televisión. Incluso aquellas que se consideran progres, teóricamente al servicio de los obreros y de la gente humilde, están repletas de publicidad de toda una serie de artilugios inútiles. ¿Hace falta recordar que yo mismo y algunos de los que nos leen en el blog, tuvieron una adolescencia nada traumática sin móvil y sin cónsola? Por tanto: todo se cura mediante el consumo, “y uno es feliz” tal como reza un anuncio al ahorrar en una cadena de hipermercados. Primera conclusión: no hay ninguna cadena que luche en contra del consumismo, es más, lo defienden, es la única salida posible a la crisis –aumentar la demanda, según el “estado de ánimo” según el nuestro presidente (es decir, según la ideología presente, antes de salir de casa, un casquete o una pajilla, y nada, con buen estado de ánimo a colaborar en la mejora económica de país).
Segundo: en las nuestras pantallas se enseña cómo ligar, cómo relacionarse y cómo conseguir el éxito. Programas como “DEC”, en el que la calumnia, el chismorreo, la posible importancia que puedan tener una serie de personas (gentuza o escoria social según algunos, yo mismo por ejemplo) y sus diversas acciones son el centro de atención –algunas de las cuales constituyen delito, pero en un país donde se aplaude al pícaro, al que engaña la ley, no hay otra manera de tener éxito-; “Mujeres y hombres, y viceversa”, donde se construye a merced del afortunado un harén para poder elegir a la pareja que le corteje mejor a uno, esto en pocas palabras viene a ser “esclavizar a alguien a los deseos de otra persona”, o bien se me aparece una gran colmena de abejas donde la reina decide qué zángano va a ser el afortunado para aportar la simiente y la continuidad de la especie (animalidad o animalismo, puro y duro); “Gran Hermano”, donde gana quien consigue engañar a la audiencia, esa gran masa que, como se equivoca Mercedes Milà, no tiene siempre la razón… en ese programa salen a relucir los problemas más viles, las gilipolleces más grandes, sin mostrar por ejemplo, alguien a quien le guste leer (están prohibidos los libros), alguien que quiera meditar –está prohibido “aislarse”- o nadie que no quiera ganar treinta mil euros no puede ser estudiado en ese “experimento sociológico” –engendro de estupidez-. Sólo concluir mencionando que “Big Brother” constituía un espanto para el escritor George Orwell en su obra “1984”, era inconcebible que alguien pudiera controlar la intimidad, pero cuando este control de mi actitud, de ese conocimiento de mí se hace público a la democracia, es válido… curiosa metamorfosis democrática.
Tercero: si los programas que realizan crítica fueran más allá, me parecería bien. Pero curiosamente, esos programas viven parasitando del resto de porquería audiovisual. La única manera de “cambiar” la televisión es o bien, no verla, o bien dedicarse a la visión de otras cadenas o programas interesantes –si los hubiera-. Al final, la publicidad tendrá que dirigirse a los programas de más audiencia para dedicarse a recolectar posibles consumidores. Aunque creo que es imposible, los programas son la excusa a la publicidad.
Cuarto: la cultura televisiva convierte a las personas en pasivas. Todo lo que yo quiera está a la mano de mi mando de televisión. Y es más, debe gustarme lo que vea. De ahí que la subnormalidad pedagógica reinante ponga a los profesores como animadores de aula, motivadores de los alumnos... particularmente creo que si alguien no se esfuerza, primero, que no joda en clase, y segundo, que la vida lo pondrá en su lugar.
Es falso aquello de que acerca de los gustos no existe nada escrito. Está escrito, y de bien pequeñitos nos dictan lo que nos debe gustar. Al final sólo se trata de elección de una actitud muy normalizada: comprar, y no sólo eso, quien no compra es imposible que sea feliz.
Hay otras experiencias que se pueden vivir:
a. Pasear por la playa meditando. Es gratis. Sí, nos deja solos con nosotros mismos... lo siento.
b. Leer un buen libro... sí, también es una actividad egoísta.
c. Me gustaría poder encontrar a auténticos ateos, que me pudiera contradecir la siguiente afirmación: si queremos poner a Dios en un experimento, queremos que aparezca como cosa ahí delante nuestro, “sólo reconocemos como real lo que se puede experimentar, lo que podemos tener en nuestras manos”. Me gustaría tener cara a cara al loco de la “Gaya ciencia” de Nietzsche (http://www.nietzscheana.com.ar/de_la_gaya_scienza.htm busquen el epígrafe número 125). Pero también se tiene que leer.
d. Pasear por una obra de arte y contemplarla. Por ejemplo, la Catedral de Tarragona como simple objeto de arte que intenta transmitir algo y responde a un momento de la historia. Recuerdo también mis paseos cerca de la muralla de Tarragona… me decía a mí mismo que por ahí habían pasado gentes hablando latín, quizás legionarios romanos.
Claro, me diréis que no se puede perder el tiempo, que se debe disfrutar, y un largo etcétera de concepciones acerca del tiempo y de la vida que ya excluyen cualquier otro tipo de experiencia, sobre todo las del tipo que requieren esfuerzo, interiorización, etc. Pero claro, la filosofía trata de ver las condiciones de posibilidad del mismo conocimiento, es decir, de acerca de lo que se sabe de lo que hay… pero eso ya necesita de “reflexión”, de entrar en uno mismo… ¡con lo fácil que es ir a comprar y olvidarse de los problemas!
¿Os dáis cuenta de que vuelve a surgir el tema de la falta de esfuerzo, de la comodidad? En la primera versión de la película "Rollerball" -la segunda es un engendro nefasto-, el protagonista reconoce: "hubo un tiempo en el que tuvimos que elegir entre la libertad o la comodidad".
dimecres, 25 de febrer del 2009
Llucifer...
És molt curiós que en una societat laïca, a més es vulgui arrencar el significat tradicional al llenguatge. Enlloc de demanar un ús més acurat de la llengua, senzillament s'aporten nous usos, no només a les noves tecnologies i la seva nova "gramàtica" sinó també una nova lexicologia.
http://www.elpunt.cat/component/elpunt/article/-/-/7498.html
Particularment, creia que era una broma...
Voldria incloure dues cites "tradicionals".
La primera fa referència a l'escena del Paradís a les "escriptures" quan en agafar a les seves mans el fruit prohibit, i esporuguida per l'advertència de Déu, la serpent li diu a Eva: "--No, no moriríeu pas! Déu sap que, si un dia en menjàveu, se us obririen els ulls i seríeu igual com déus: coneixeríeu el bé i el mal." (Gn 3, 4-5).
La segona correspon al cardenal C.S.Lewis: "En lo que se refiere a los diablos, la raza humana puede caer en dos errores iguales y de signo opuesto. Uno consiste en no creer en su existencia. El otro, en creer en los diablos y sentir por ellos un interés excesivo y malsano".
Per acabar una frase dita a un professor meu conegut, fa vint anys, per un capellà: “si es deix de creure en un Déu com el cristià, s’acabarà creient en les pedres i les espelmes”... potser la religió i el seu objecte –el sagrat- sempre retornen amb diferents rostres.
(Només pretenia reflectir situacions que ens comencem a trobar a la nostra societat)
dimarts, 24 de febrer del 2009
Crisis en Lepe (I)
Cuando llegué a Lepe recién empezaba la discusión léxica entre los políticos acerca de la “crisis” o de la “recesión”. Mientras andaban en esas discusiones escolásticas, la realidad seguía por su cauce (algunos políticos se creen cual dioses: que sus palabras son cual realidades que se muestran en la realidad... otros incluso se llegan a creer lo que dicen).
Poco a poco, una de las arterias principales de circulación de la villa, no quizás la calle comercial principal pero sí un núcleo importante de actividad empezó a vaciarse de tiendas, reemplazadas ahora por locales vacíos y letreros anunciando “Se Alquila”. Ahora apenas quedan comercios en esa calle.
Me entristece una agencia de viajes, abierta cuando nosotros llegamos tras el verano para ponernos a trabajar ya los dos en Huelva –antes para casarse se buscaba a alguien rico, pronto van a buscar a un quien “simplemente tenga un empleo”-; decía que me entristecía particularmente la mencionada agencia de viajes, situada en la carretera hacia Huelva, porque coincidía con nuestro inicio del trabajo… sabíamos que era un poco arriesgada la empresa, pero me dije: “que no falte la ilusión”, porque a lo mejor les podía salir bien el invento. La semana pasada cerró… no, ni me había fijado en sus ofertas ni tampoco había entrado en el local, pero supongo que se convirtió en un grifo abierto de pérdidas.
Lepe es un pueblo de Huelva, bastante próspero, dedicado sobretodo a la agricultura de la fresa y luego, como toda España, enganchado al remolque de la locomotora tochonil. Esta locomotora se ha parado, además de desaparecer la especie “el préstamo sobre el 200% del valor de algo que aun no ha empezado a pagar y ni de lo que se es propietario”. Supongo que entenderán que se se ha seguido esta mecánica durante mucho tiempo y se realizan unas cuantas cuentas de la vieja, se llegará a la triste deducción de que nos hemos gastado lo que teníamos a diez años vista. Y si de repente, pues se tienen que pasar cuentas, la carestía es lo que queda.
Ya me lo dijo una persona mayor del pueblo, que seguramente si me ve me dirá, “nada de persona mayor. Yo soy viejo”: “no se podía hacer dinero sin trabajar”. Lo dice alguien que estuvo levantándose toda su vida a las cuatro de la mañana para ir a trabajar a la mar… y se acostaba a las diez de la noche.
Ahora en Lepe, inquieta un poco las reuniones de gente “ociosa”, por la tarde, en una de las plazas principales…