dimecres, 1 d’abril del 2009

Viene del blog de Toni

Respuesta a Toni: http://tonithedreamer.blogspot.com/2009/03/incidente-en-plaza-de-sants.html?showComment=1238571000000#c4910005750727799002

Bueno, acerca de lo de "negro" o "blanco" se dirime muy bien la cuestión en el juicio contra Steven Biko ciudadano negro del "apartheid", molido a palos por reivindicar la libertad de su comunidad negra. Steven Biko no quería que le llamaran negro porque no lo era, como mucho se consideraba moreno. A su afirmación la justificaba con el siguiente argument: ¿cómo nos podían llamar blancos a nosotros cuando éramos simplemente "rosados"?. 
Y ya saben que los "rosados" del Norte nos parecen, a nosotros los sureños, enfermizos porque no les toca el Sol. ¿Los latinos y los españoles con los árabes y bereberes "paseándose" por aquí durante siete siglos -y recuerden que no tenían tele para entretenerse- de qué color somos?
Como podrán ver en esta nuestra Semana Santa-yo creo que ya es pagana pero le conservan el nombre- veremos a un Jesús de Nazaret blanquito e incólume, incluso con ojos azules (a veces parece encarnando la "ariedad"). Bien pues yo recuerdo que Jesús era judío y como tal debería ser morenito, es decir, parecido a las personas que viven ahora en Palestina -en el bando palestino o en el Líbano-, con una buena nariz, e imagínense que fuera feo y que no encarnara los cánones de belleza actuales... Seguramente se lavaba poco, es posible que no supiera escribir -tampoco le hacía falta y eso no excluye una sabiduría y ser analfabeto (hoy en día se sabe pasear la mirada delante de un texto pero tampoco se entiende lo que se lee, y ya no hablemos de los grandes escritores en blogs, SMS, etc-.)
No, que no voy a culpar a la Iglesia ni a los creyentes sobre esto ni tampoco a Occidente acerce de su historia. Pensar en nuestras categorías tiempos pasados me parece ridículo y fácil. En cada época se ha hecho lo que se sabía o se ponían las cosas siguiendo sus modelos. Pero sí es importante darse cuenta de que todo nuestro vocabulario está atravesado por la historia, entre ellas las de la esclavitud del "negro".
Sólo un dato: África fue el único continente que perdió población durante el siglo XVIII y XIX, mientras que el resto de continentes que progresaron lo hicieron gracias, entre otras cosas, al aumento demográfico. Los negros que faltaban eran mercancía durante el s.XIX para las plantaciones y trabajos de América, principalmente la del norte.
¡Ojo! Tampoco se nos puede olvidar que muchos de estos intercambios favorecían a tribus rivales de color negro, que a nadie se le ocurra decir que fueron los blancos que entraron a saco en África y se llevaron a todo quisqui. Hitler admiraba a Gran Bretaña el hecho de ser dueña del mundo con escasa población para tanta extensión, y por tanto, su virtuosa "hábil negociación" con los indígenas producía estas paradojas. Como se puede ver, los "negros", como tampoco los "europeos", son una totalidad homogénea: existen y existieron rivalidades. [Sobre este tema otro apunte oportuno: la conquista de México por parte de Cortés fue facilitada, aparte de la decadencia del imperio maya y de la gripe, por los enfrentamientos con tribus rivales que se aliaron con los "conquistadores" españoles]. Conclusión: que en el mundo natural, indígena, ya existen las rencillas y las ganas de eliminar al oponente... esta característica no sólo se da en los países civilizados o que han progresado u occidentales, parece ser común a toda la Humanidad -y animalidad-.
No digo que el "negro" de su blog tuviera razón con su respuesta, de lo más simplona y tonta, y tampoco estoy de acuerdo en esta tonta progresía que se apunta a los clichés poco elaborados. El problema sigue siendo que nos los tragamos.
Occidente no debe quejarse de su historia, que es la que es, y gracias a ella no nos ha ido mal... pero que entendamos que con esta historia pues puede haber gente cabreada. Tampoco estoy diciendo que a los mayas o a otras tribus indígenas les hubiera ido mejor sin nosotros.
Tan sólo entender que todo encuentro histórico produce heridas. Y en ello estamos... no podemos pensar que hemos nacido aquí, de forma neutra, que provenimos de la nada... sencillamente cada uno de nosotros es, en parte, su historia -o la que le han contado.