dilluns, 30 de març del 2009

Cine

Permítanme la libertad para convertirme en un amateur en el arte de la crítica de cine. Evidentemente mi crítica no es profesional porque de cine lo único que puedo llegar a saber es acerca de las tramas, de sus diálogos y poca cosa más. Tampoco quiero empezar a explicar sus técnicas. Me quedo, pues, con el mensaje, que ya es mucho.

Hoy empezaré con “Slumdog millionaire”

En los días en que el capitalismo parece que empieza a anunciar su final, tenía que reivindicarse su potencialidad para contribuir a la felicidad. En este caso le toca a India, en el concurso de “¿Quiere usted ser millonario?”. (No hace falta subrayar que el desarrollo de las tramas es muy bueno y potente para mostrar y darnos cuenta de las condiciones de vida, las vicisitudes de esos chavales protagonistas de la película, que aparecen todas ellas aglomeradas en el filme).

Pero sigamos: el único método para convertir a alguien en feliz es atiborrarle de millones hasta que le salgan de las orejas para garantizarle eso que llamamos necesidades básicas o materiales, de la vida, y curiosamente apaciguar el posible futuro material pero, curiosamente, el futuro como tal. Materiales porque nunca son básicas las necesidades más allá de vestirse, tener un cobijo y comer... claro, entonces me contestarán que porqué se va a negar ciertos  placeres con los que pueda disfrutar de la vida, que quién soy yo para ser tan selectivo y tan elitista. (Francamente, a mí tras esas necesidades me dejan un acceso a una biblioteca decente, unos programas televisivos de calidad, poder compartir la vida con quien estoy compartiéndola...). Con esto creo contestar al interrogante abierto por nuestro amigo Isu en  http://sordosynecios.blogspot.com/2009/03/felicidad.html

La cuestión no es ser o no ser materialista porque al fin y al cabo tanto en capitalismo como el socialismo lo son. Pero que mientras que el último exige la ascética tanto material -la verdad es que en los países socialistas no es que se nade en la abundancia- como personal en el sacrificio por la Humanidad futura; en el capitalismo se da el materialismo hedonista sin más, claro está que "usted es libre" -para consumir y buscar sofisticaciones placenteras-. 

Pues a eso vamos. Señores, aunque el capitalismo este de capacaída lo que importa de verdad es saber que el capitalismo es el garante de la democracia y de la igualdad: poder ponerse hasta el culo en lo que queramos. Siempre habrá alguna oportunidad por ahí para sacarnos del pozo... y la salida siempre la da papá capital.

La pregunta que me queda, es qué va a pasar con los protagonistas de verdad que vuelven a la realidad cruda en que se encuentran. Y me refiero a Realidad Cruda porque en el filme no podemos oler los sitios por los que viven, no podemos escuchar el sonido de las moscas zumbantes entre la podedumbre de la basura vital ni tampoco sentir como nuestro vecino tiene lepra. 

Si los protagonistas se salvan, me parece bien aunque entiéndanme, se salvan por la lotería de una elección en una película que, aparte de su trama, creo que el motivo por sus premios son dos: el ya expuesto, por el que el capitalismo sigue siendo la gran esperanza, y segundo, para poder otorgar "caritativamente" un reconocimiento a una realidad que, con la crisis, va a tardar tiempo en resolverse... es decir, se lo han dado a modo de cataplasma. 

El problema sigue siendo los que continúan en esa realidad. Tengamos en cuenta que nosotros nos quejamos de la crisis porque podemos comparar con situaciones mejores. Para otra gente la crisis es la vida misma. 

PD. Oigo por las noticias que CCM, una Caja gobernada por politicastros, tiene un agujero grande que creo que pagaremos entre todos. ¿Me pueden decir un ramo al que me pueda dedicar para engañar y enriquecerme para que luego lo paguen los contribuyentes? 

2 comentaris:

andrés ha dit...

he leido no se donde que estan en un psicologo los protas por el choque de hollywood que han tenido.

Salvador ha dit...

El contraste provoca desequilibrios