divendres, 2 d’abril del 2010

Naturaleza y hombre

La película de Avatar y otras teorías nos muestran en algunas ocasiones cómo el ser humano puede vivir en armonía con la naturaleza, mientras en la actualidad asistimos a lo que parece ser una crisis ecológica.
De la crisis ecológica sólo voy a comentar dos aspectos que sí me parecen relevantes, y que, curiosamente no es el cambio climático. En particular, me preocupan tanto los residuos humanos que son tóxicos, y luego el derroche de recursos. Ambos aspectos ponen su acento en la necesidad de un cambio en el consumo humano, sobretodo en su forma de vida en el que se pauperizan tanto los suelos -agricultura- como también se agotan los recursos -minería, explotaciones forestales y pesca-. Últimamente se pone en televisión el cambio climático, como el gran problema de nuestro siglo, pero nadie se da cuenta de que el gran problema es el consumo.
Pero, ¿a quien se le va a ocurrir a mencionar en consumo cuando es la panacea, solución y centro sobre el que gira nuestro mundo capitalista? O sea, que desde mi punto de vista, el problema no se va a solucionar sino que vamos a asistir a guerras por los recursos: el agua -problema de los asentamientos en Palestina-, el petróleo -guerra de Irak-, y otros muchos.
Pero la pregunta era la relación entre naturaleza y cultura y su posible orden.
El hombre siempre ha luchado contra la naturaleza. La naturaleza impone su ley, la de la supervivencia del más fuerte, y es el ser humano, mediante su inteligencia, quien permite modificar esta cruda ley. Pero se basa en poder sobrevivir. En condiciones difíciles de supervivencia, es siempre la naturaleza quien manda.
Entonces, poner esas culturas en que el hombre sobrevive en armonía con la naturaleza, en forma casi adánica, me parece una falta de respeto a la verdad. Esa armonía debe surgir de una dura lucha del hombre para conseguir sus propios recursos. Una vez saciados -y siempre que no estén saciados, el ser humano o alguno de sus miembros perecerá-, es entonces cuando puedo hacer aparecer la solidaridad o el interés por el más débil -interés que es ajeno a la naturaleza-.
También es curioso que estas culturas que viven en armonía con la naturaleza hayan progresado poco, es decir, tienen pautas de desarrollo neolíticas y carecen de escritura. ¿Que se tengan que respetar? ¿Que podamos aprender de ellas? Quizás, pero también tomar en consideración que sus herramientas son válidas para la supervivencia en un cierto ecosistema además de tener presente que permite la vida a un cierto número concreto -y escaso- de seres humanos.
Estas culturas tienen claro que si aumenta demasiado la población, el débil morirá -o bien se le dejará morir-, ya sea niño o mayor (léanse la narraciones extraordinarias de Jack London acerca de la supervivencia de los más fuertes entre los indios de Norteamérica).
En el caso de Avatar, se vive en armonía -si se puede llamar así- por dos razones: la primera, que no existen depredadores importantes, es decir, que el hombre puede y debe matarlos; la segunda, que al aumentar a propia voluntad la natalidad, deben aumentar los recursos o bien alguen perecerá. Dudo que una civilización que carezca de escritura pueda llegar a realizar grandes avances en la mejora de sus condiciones de vida.
Otra cuestión es ver si todos estos intentos por despertar en nosotros el deseo de esos paraísos adánicos no son más que intentos para volver a sociedades tribales, con todo lo que eso conlleve
PD. Y que se entienda que no he visto la peli... mas la huelo.