El debate empezó entorno a un artículo de “El País” en el que en resumidas cuentas se defendía que la competitividad de una economía venía definida por los sueldos bajos de los currantes y las primas de los altos ejecutivos.
No negando esto último -la exageración de las primas de los gerentes de las empresas- vamos a discutir la pertinencia de los sueldos bajos para los trabajadores. El ejemplo tomado, tras una serie de comentarios en FB, fue el botijo.
Vayamos por partes.
Estamos en una economía mundializada donde la oferta y demanda del mercado determina el precio de los productos. En el caso de los botijos, si los botijos fueran demandados por la economía mundial, éstos subirían de precios y llegarían a obtener elevados beneficios. En cambio, si el botijo no se demanda, por mucha dificultad que suponga fabricar el artilugio, el precio no podrá subir.
Cierto, para modificar estas condiciones, tenemos la publicidad y el marketing. Supongo que todos entendemos que si el botijo fuera un objeto típicamente americano, es posible que su demanda –y consiguiente producción- aumentaran.
De todas maneras, lo que determina el sueldo de los trabajadores es aquello que hace “necesaria” producción. Pongamos un ejemplo: si los pilotos quieren aumentar sus emolumentos, sólo hace falta que paralicen el transporte aéreo. Para poder llegar a ser piloto de aviones uno debe sacrificar parte de su tiempo, estudiar, etc. No afirmo que sea fácil hacer los botijos, pero si no se demanda, ese esfuerzo es vano.
Otra opción sería poder volver a la autarquía económica, ¿se acuerdan de Franco? En ella, pues los coches importados eran bastante caros -el proteccionismo y sus aranceles-. Otra opción es aplicar la economía planificada socialista en la que unos dirigentes se encargarían de encontrar las necesidades básicas de nuestra sociedad… en el caso de encontrar necesario el botijo, se fabricarían en cantidades, teóricamente necesarias. Pero claro, entonces los sueldos serían iguales para todos, no habría paro… y no habría “clases”, a excepción de la Nomenklatura planificadora. Además, tendrían que empezar a repartir a la población por toda la geografía ibérica y a ver quien se quedaría en Los Monegros. Supongo que, como ocurre en algunas zonas democráticas, algunos se equipan con lujosos apartamentos en las costas -los del "partido" que curiosamente cuando manda también se convierte en único.
Entonces, ¿por qué nuestros trabajadores cobran poco? Porque su trabajo poco calificado lo pueden realizar en cualquier otra parte del mundo por menos precio. Es la economía global… Además, en esta economía mundial todos quieren vivir como nosotros, siguiendo nuestro modelo –exportado mediante las famosas series de televisión- y para ello deben trabajar y consumir. India empieza a exportar arroz, como también China… aunque se muera de hambre parte de su población, porque sólo es ciudadano quien participa en el mercado. Ergo, la competencia es dura.
Pero es que en China y en India, tienen centros serios de formación… de formación de conocimiento. En cambio todos ya sabemos qué sistema educativo hay en nuestro país, en el que continuamente debe de facilitarse la labor al alumno… mientras que para conocer, para investigar, para apostar por uno mismo, eso requiere esfuerzo.
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