divendres, 18 de setembre del 2009
Sobre el rés i el jovent
Sobre el rezo y los jóvenes
dimarts, 15 de setembre del 2009
Sobre la producció de càntirs
L'exemple pres, després d'una sèrie de comentaris a FB, va anar a parar al càntir. Anem a pams. Estem en una economia mundializada on l'oferta i demanda del mercat determina el preu dels productes. En el cas dels càntirs, si els càntirs fossin demandats per l'economia mundial, aquests pujarien de preu i arribarien a obtenir elevats beneficis. En canvi, si el càntir no es demanda, per molta dificultat que suposi fabricar l’artilugi, el preu no podrà pujar. Cert, per a modificar aquestes condicions, tenim la publicitat i el màrqueting. Suposo que tots entenem que si el càntir fora un objecte típicament americà, és possible que la seva demanda -i consegüent producció- augmentessin.
De tota manera, el que determina el sou dels treballadors és allò que fa “necessària” la seva producció. Posem un exemple: si els pilots volen augmentar els seus emoluents, només fa falta que paralitzin el transport aeri. Per a poder arribar a ser pilot d'avions un ha de sacrificar part del seu temps, estudiar, etc. No afirmo que sigui fàcil fer els càntirs, però si no es demanda, aquest esforç és va.
Una altra opció seria poder tornar a l'autarquia econòmica, s'acorden de Franco? O bé, aplicar l'economia planificada socialista en la qual uns dirigents s'encarregarien de trobar les “necessitats bàsiques” de la nostra societat. En el cas de trobar necessari el càntir, es fabricarien en quantitats, teòricament necessàries. Però clar, llavors els sous serien iguals per a tots, no hi hauria atur, i no hauria “classes”, llevat de la Nomenklatura planificadora. A més, haurien de començar a repartir a la població per tota la geografia ibèrica i a veure qui es quedaria als Monegros. Suposo que, com ocorre en algunes zones democràtiques, alguns s'equipen amb luxosos apartaments en les costes.
Llavors, per quines raons els nostres treballadors cobren poc? Perquè el seu treball poc qualificat ho poden realitzar en qualsevol altra part del món per menys preu. És l'economia global A més, en aquesta economia mundial tots volen viure com nosaltres, seguint el nostre model , exportat mitjançant les famoses sèries de televisió- i per a això han de treballar i consumir. L’ ndia comença a exportar arròs, com també Xina, encara que part de la població es mori de fam, perquè només és ciutadà qui participa en el mercat.
Però és que a Xina i a Índia, tenen centres seriosos de formació, de formació de coneixement. En canvi tots ja sabem quin sistema educatiu hi ha en el nostre país, en el qual contínuament “es deu de facilitar la tasca a l'alumne”, mentre que per a conèixer, per a investigar, per a apostar per un mateix, això requereix esforç.
Acerca de la producción de botijos
El debate empezó entorno a un artículo de “El País” en el que en resumidas cuentas se defendía que la competitividad de una economía venía definida por los sueldos bajos de los currantes y las primas de los altos ejecutivos.
No negando esto último -la exageración de las primas de los gerentes de las empresas- vamos a discutir la pertinencia de los sueldos bajos para los trabajadores. El ejemplo tomado, tras una serie de comentarios en FB, fue el botijo.
Vayamos por partes.
Estamos en una economía mundializada donde la oferta y demanda del mercado determina el precio de los productos. En el caso de los botijos, si los botijos fueran demandados por la economía mundial, éstos subirían de precios y llegarían a obtener elevados beneficios. En cambio, si el botijo no se demanda, por mucha dificultad que suponga fabricar el artilugio, el precio no podrá subir.
Cierto, para modificar estas condiciones, tenemos la publicidad y el marketing. Supongo que todos entendemos que si el botijo fuera un objeto típicamente americano, es posible que su demanda –y consiguiente producción- aumentaran.
De todas maneras, lo que determina el sueldo de los trabajadores es aquello que hace “necesaria” producción. Pongamos un ejemplo: si los pilotos quieren aumentar sus emolumentos, sólo hace falta que paralicen el transporte aéreo. Para poder llegar a ser piloto de aviones uno debe sacrificar parte de su tiempo, estudiar, etc. No afirmo que sea fácil hacer los botijos, pero si no se demanda, ese esfuerzo es vano.
Otra opción sería poder volver a la autarquía económica, ¿se acuerdan de Franco? En ella, pues los coches importados eran bastante caros -el proteccionismo y sus aranceles-. Otra opción es aplicar la economía planificada socialista en la que unos dirigentes se encargarían de encontrar las necesidades básicas de nuestra sociedad… en el caso de encontrar necesario el botijo, se fabricarían en cantidades, teóricamente necesarias. Pero claro, entonces los sueldos serían iguales para todos, no habría paro… y no habría “clases”, a excepción de la Nomenklatura planificadora. Además, tendrían que empezar a repartir a la población por toda la geografía ibérica y a ver quien se quedaría en Los Monegros. Supongo que, como ocurre en algunas zonas democráticas, algunos se equipan con lujosos apartamentos en las costas -los del "partido" que curiosamente cuando manda también se convierte en único.
Entonces, ¿por qué nuestros trabajadores cobran poco? Porque su trabajo poco calificado lo pueden realizar en cualquier otra parte del mundo por menos precio. Es la economía global… Además, en esta economía mundial todos quieren vivir como nosotros, siguiendo nuestro modelo –exportado mediante las famosas series de televisión- y para ello deben trabajar y consumir. India empieza a exportar arroz, como también China… aunque se muera de hambre parte de su población, porque sólo es ciudadano quien participa en el mercado. Ergo, la competencia es dura.
Pero es que en China y en India, tienen centros serios de formación… de formación de conocimiento. En cambio todos ya sabemos qué sistema educativo hay en nuestro país, en el que continuamente debe de facilitarse la labor al alumno… mientras que para conocer, para investigar, para apostar por uno mismo, eso requiere esfuerzo.
divendres, 31 de juliol del 2009
1. A modo de introducción... un poco de filosofía.
A menudo se considera a la filosofía, entre otras muchas cosas, como esa reflexión inútil, porque no sirve para nada en la vida cotidiana, y abstracta, pues trata con conceptos demasiado alejados de la realidad concreta. De esta manera se descalifica cualquier esfuerzo por realizar el ejercicio filosófico.
Estamos en una época en la que el tiempo manda. Me dirán que eso ha pasado en cualquier tiempo: el hombre vive en el tiempo donde se suceden una serie de acontecimientos cuyo conjunto denominamos “la vida de X”. Eso es verdad, pero no lo es el hecho de la vivencia de tiempo actual: que el tiempo se le considere cual oro, que éste deba aprovecharse y la definición de lo que se supone es aprovechar (proponer una serie de gozos, disfrutes y placeres para llevar a una vida plena), todo ello es diferente a otros tiempos.
La pregunta que se va a plantear a lo largo de este texto es porqué todas estas características de nuestra época. Ciertamente realizo una petición de principio al lector, y es el hecho de que me siga, de que me acompañe en la reflexión. No tan sólo para mostrarle, como bien decía Aristóteles, que incluso para negar la filosofía hace falta filosofía, sino para intentar aclarar un poco el pensamiento, tarea que proponía Wittgenstein a esta ciencia.
Antes de seguir hace falta mencionar el método que vamos a seguir. Primero nos fijaremos en el resto de ciencias. Cada ciencia opta por coger ciertas características con las que va a operar: por ejemplo, el caso de la matemática es la cantidad. Opera a partir de la cantidad, usa métodos cuantitativos y mediante ellos realiza su progreso. ¿Funciona la matemática? Sí, siempre que se aplique a objetos matemáticos. De igual forma la Física. Unos personajes que entre otras muchas cosas siniestras llevaron a cabo, los nazis, aplicaron el método científico de medida a la resistencia de corrientes eléctricas, frío, etc. en el cuerpo humano. ¿De ello es responsabilidad la física? No, esta ciencia funciona bien pero debe quedar claro que cada una de las ciencias parte de un método que delimita no únicamente su funcionamiento sino también la manera de acercarse a las cosas. Es decir, que en un estudio de Balística, importa poco el color de la bala, el sentido de porqué se lanza esa bala, la situación política, etc. siempre y cuando no sea útil para responder la pregunta de, por ejemplo, qué alcance va a tener un proyectil lanzado desde mil metros de altitud y con una fuerza de viento de ochenta kilómetros por hora en dirección contraria.
Visto esto hay algo que no debe obviarse: intentar aplicar conclusiones científicas a campos que no lo son. Intentar demostrar la existencia de Dios, por definición un ser infinito, no puede ser “verificado” por un método científico que encuentra evidencias empíricas, delimitadas por un espacio y un tiempo y que deben ser regidas por la ciencia matemática. Algo similar sucede cuando intentamos explicar la decisión ética mediante un conjunto de conexiones neurológicas de nuestro cerebro, o bien por impulsos sensibles. ¿De qué forma podrían alcanzarse los ideales, por definición objetos que no existen, a partir de realidades sensibles? Además admitiendo que algunos ideales suponen el sacrificio del propio individuo… ¿eso es posible porque mejora a la especie? Y entonces, por el lado perverso, Hitler, ¿qué mejoró de la especie?
Entendiendo pues que cada ciencia limita a su objeto y de ahí ella extrae sus propias preguntas y las posibles respuestas, ¿qué hace la filosofía, cómo funciona? La filosofía aparece cuando una civilización está lo suficientemente desarrollada como para plantearse ciertas preguntas acerca de lo que hay (habencia). No sabemos si en el Paleolítico hubo filosofía, posiblemente algún ser humano se planteó ciertas preguntas pero parece ser obvio que su respuesta fue religiosa. Cabe recoger el hecho de que no toda civilización desarrolla la filosofía.
Digamos pues, que la filosofía es una reflexión de segundo orden acerca de un saber. Aunque parezca mentira la matemática no se plantea qué es la cantidad sino que trabaja con ella, de la misma manera que ni la biología ni la física se plantean qué es la vida o qué el movimiento, respectivamente, sino que trabajan con ella. Ello supone que su delimitación conceptual de sus objetos posee ciertos prejuicios o preconcepciones. Es decir, que los objetos con los que la ciencia trabaja no son neutrales y ni mucho menos se corresponden con lo que vemos o tocamos: las fórmulas acerca del sonido poca cosa tienen que ver con el ruido que detectamos en nuestros oídos, no hay ninguna fórmula matemática en el mismo. Que toda la ciencia sirva para “vivir mejor” –haría falta ver qué es ese vivir mejor- no significa que sea verdad lo que afirma, sino tan sólo que funciona.
Supongo que entendemos que cuando nacemos, nada de esto está en nuestras mentes. Seguramente aprendemos a detectar el mundo mediante unos patrones perceptivos pero la forma de movernos en el mundo depende de su interpretación, es decir, de su conceptualización. El agua para el Hinduísmo y todo aquel que se considere creyente en esa fe religiosa tiene un significado muy distinto que para un obrero que trabaje en una depuradora.
Si para nosotros el espacio-tiempo es infinito no lo es así para un medieval o un griego. Y, tomen nota, que sea o no infinito no es evidente por sí mismo. Pero entender el espacio tiempo como infinito permite entender cada espacio como infinitos puntos… para un griego cada punto tenía dimensión y no había vacío, o si lo había era dentro de lo pleno. Igual que para nuestra cultura lo muerto, inerte o material es lo que predomina en el universo, para los antiguos era lo vivo, lo animado, lo vivificado, y eran a partir de estas categorías que explicaban el mundo. ¿Y por qué la realidad va a ser representable de forma matemática como su mejor modelo para explicar la realidad?
Alguien me preguntará el por qué voy tan lejos para empezar. Bien, para poder empezar hace falta entender que el suelo sobre el que fundamentamos nuestras certezas no es sólido sino que es provisional, en continuo cambio, y que tiene fisuras. Sí, para verlo, ya hemos tomado mano de la perspectiva filosófica, salir de la perspectiva de un saber para reflexionar acerca de él.
Pero, es que si se duda de todo…
Pondré otro ejemplo: las marcas y el consumismo. Estamos en una economía de mercado, ya que en esta economía todo lo que es mercancía (según Marx, el capitalismo es el sistema económico que convierte al objeto en mercancía), se puede vender en el mercado. Por la misma mecánica del mercado se debe consumir para que la economía funcione –la actual crisis, como todas las crisis de este sistema económico es debido a la sobreproducción lo que supone falta de demanda para adquirir productos (en este caso falta demanda porque falta dinero); nosotros compramos, es más, somos el dinero que tenemos: si uno tiene 1.000€ al mes, se comporta como una persona que cobra eso, y aspira a eso. Evidentemente, podemos jugar a dominar el gasto y vivir medianamente felices. Es cierto que los detractores del capitalismo pueden vivir dentro de su sistema como consumidores pasivos. Pero en general, uno se calma consumiendo, es el acto por el que todos nos reconocemos como seres humanos, como consumidores: a los denominados deficientes, una parte importante de su educación es que se sepan mover en el mundo, que sepan comprar, que tengan sus gustos, y un largo etcétera que le van a hacer feliz. Porque es así: “tu supermercado te hace feliz” porque te da lo que quieres.
El lector avispado habrá observado que existe un problema en el proceso de qué se convierte en mercancía y se pueda vender en el mercado… pero entonces, nos encontraríamos manejando derechos humanos, por ejemplo, y esos derechos requieren de una ética para poder hablar de ellos, siquiera defenderlos. Reducir la dignidad humana a economía es problemático cuando no peligroso.
Otra paradoja de este sistema es que curiosamente cuando uno hace publicidad le pagan por ello. Pero no siempre sucede así: la mayor parte de las personas llevan publicidad en un sector visible de su ropa pero paga por ello, paga para llevar esa prenda. Esa prenda que uno se pone, ¿se la pone porque le gusta o bien porque es de esa marca? ¿o le gusta porque es de esa marca?
En este ejemplo hemos partido de una situación pero hemos salido de ella para poder verla de lejos, distanciarnos y realizar un juicio. Hemos acudido a la ética… Todo esto no son más que ejemplos posibles de lo que denominamos filosofía, ese pensar acerca de las cosas que nos rodean.
Uno que no se haya cansado puede haber llegado a este punto y seguir excluyendo la posibilidad de pensar o de filosofar. En la vida, hay urgencias más importantes. La pregunta es si tras haber seguido este hilo de pensamiento uno puede adoptar el mismo estilo de vida, es decir, si su vida no le pide algo de coherencia consigo mismo.
Que el mundo actual se plantee como una vorágine de desorden, de inmediatez, de falta de seguridad, y un largo etcétera no significa que sea la única manera de vivir en él, tampoco que siempre sea así ni tampoco que sea la única verdad o conclusión de la historia. Estas afirmaciones son posicionamientos delante de la vida o del vivir.
Podemos aceptar que nacemos sin ningún contenido cultural y con un pequeño programa genético que nos permite poseer ciertas disposiciones como especie. A partir de ahí, el resto es cultural, aprendido.
Llegados aquí, sólo sigue el que quiera, y por tanto, se necesita de la libertad para suspender el propio juicio y para seguir un camino. Fichte decía que cada hombre tiene la filosofía encadenada a su manera de vivir… por decirlo de otro modo: todo es justificable racionalmente aunque no sé si es humanamente vivible. Hay un momento en que el especular se convierte en carne, se vive de la manera que uno piensa, o quiere pensar, o elige pensar, o no tiene otro remedio que pensar. Porque debemos atender a lo siguiente: es uno mismo el que piensa, el que está consigo mismo para reflexionar.
Por último una advertencia. Tras reflexionar sobre el asunto quizás no llegamos a una conclusión. Pero eso no significa no haber llegado a nada o haber perdido el tiempo, quizás sea no realizar una serie de juicios que a lo mejor no son tan ciertos como pensábamos o bien depuramos ciertos pensamientos acerca de los derechos humanos, o bien nos damos cuenta de alguno de nuestros errores.
Alguien dijo que la vida consistía en aprender…
dissabte, 25 de juliol del 2009
Conclusión propia (claro está)
divendres, 24 de juliol del 2009
Respuesta de S.M.Moya al artículo y a las respuestas
- La Rusia de Stalin dió, entre otros, a Solzhenistin, Pasternak., etc. Y el de Hitler a Gunter Grass, y el de Mussolini a Primo Levi. Pero eso no demuestra que sin esos regímenes estos genios no hubieran existido igualmente, o incluso les hubieran acompañado otros contemporáneos igual de ilustres en esos países.
- El régimen comunista ruso, el cubano, el ex-yugoeslavo, o en el otro extremo, el de Hitler, el de Pinochet, el de Mussolini, Franco, etc., tuvieron aspectos positivos, pero eso no demuestra que la existencia de Regímenes democráticos no los hubiese potenciado.Visto lo sucedido en Francia, Reino Unido o EEUU, me atrevo a pensar que habrían sido más y mejores. Y como ejemplo actual tenemos a China, que globalmente puede presumir de resultados económicos espectaculares, pero a costa del mal vivir de la inmensa mayoría de los muchos millones de chinos que hay.
- En el franquismo hubo violaciones que no se denunciaban. En algunos casos porque si los autores eran "señoritos" o adictos al Régimen, la culpable era la mujer por "provocar". En otros no se denunciaban porque era la mujer quién salía perdiendo, ya que "había perdido la honra" y no encontraría marido. Y en general, porque la mujer era un ser inferior. Tampoco se denunciaba la violencia doméstica, porque no existia, puesto que la mujer era propiedad del marido. Adjunto otro archivo "joya" para olvidadizos o simplemente para quienes todavía estábais por "inventar".
- La transición pacífica pagó un precio: Ninguno de los sinvergüenzas y asesinos de la época franquista tuvo que rendir cuentas de sus fechorías y privilegios, que además de quedar impunes, se silenciaron, mientras que nos estuvieron machacando con los demanes cometidos por el otro bando. Los de verdad y también las grandes mentiras. Ni siquiera se puede saber lo que ocurrió, aunque quedara impune y sin castigar, para que al menos muchos de los que ahora van sacando pecho y envueltos en la bandera del patriotismo se estuvieran discretamente callados aunque fuera por pudor. Está claro que en lo que se refiere a la corrupción, quedó instalada en el modus vivendi de quienes heredaron el poder, muchos de los cuales decían - casi públicamente -, que si los latrocinios del franquismo habían quedado impunes, ahora les tocaba a los otros disfrutar de la vida......Pero lo que ahora nos escandaliza que suceda, sucedía corregido y aumentado en aquella época, pero no se publicaba. Aunque claro, había menos que chupar, porque el país era mas pobre.
- Lo de la votación de la nueva financiación pone de manifiesto la poca hombría, personalidad e independencia de nuestros representantes polìticos. Si no era buena para algunas regiones, sus representantes debían votar "NO". Si se abstuvieron es que era buena, por lo que se autodescalifican al criticarla. En todo caso, sí se demuestra que los diputados de una demarcación - la que sea -, no representan a ésta en el Congreso. Lo que representan es a SU PARTIDO en la demarcación. Y si no hacen al pié de la letra lo que dice SU PARTIDO, no figurarán en la siguiente lista electoral. La gente lo percibe, y de ahí el aumento del abstencionismo.
- Lo de Farruquito y las violaciones de menores, dudo que se hubiera publicado. Dependería de si hubiera sido adicto al Régimen o nó. Por ejemplo, si en aquella época lo de Farruquito lo hubieran hecho Serrat, Sabina o Victor Manuel, habría aparecido en primera página y a 4 columnas, y les habría caído el pelo.
¿QUIEN LE PONE EL CASCABEL AL GATO?
Respuesta al artículo detonante y a comentarios
En cuanto a actividad intelectual es curioso que muchas de las más prestigiosas ediciones y autores del pasado siglo veinte surgieran en el franquismo: la revista “Triunfo”, “La Codorniz” son sólo ejemplos de la calidad periodística de este país. Vázquez Montalbán, Gala, Marsé, Mendoza, etc. surgieron de esas vivencias y en algún lugar aprendieron. Es cierto que en la Transición las publicaciones fueron, en general, excepcionales donde podíamos encontrar diversos autores ideológicamente separados por un abismo en un mismo periódico, por ejemplo, “Informaciones”. La gente formada en el franquismo, la universidad franquista, lamento decirlo, estaba bien preparada en algunos casos mejor que ahora.
Por ejemplo, en el caso de la pedagogía: los exámenes anteriores para ingresar en el cuerpo de profesores eran de calidad superior a los de ahora. Es más, la EGB era mucho mejor que la ESO, y cambiaron la ley para bajar niveles, para no crear élites culturales que supieran matemáticas y latín. Seguramente cambiaron la ley porque fue aprobada durante el Franquismo, y todo el mundo debe ser “demócrata” y “progre”. De esta manera, generalizando la educación desde abajo se crea a un personal acrítico, aborregado y que se manifiesta para que Lopera deje al Betis pero no por un país con unos cuatro millones de parados. En cambio, en la época franquista existía una conciencia crítica, el sistema educativo en el que estuve premiaba la excelencia, el estudio, el esfuerzo, y ahí estaban los universitarios y obreros reclamando democracia.
Cierto, si alguien me dice que democracia no equivale a “todo vale” y a “marica el último”, estoy de acuerdo. Es decir, en USA tienen muy claro que tiene que haber educación para todos, pero el que vale, el que estudia sabe que alguna universidad le va a venir a buscar para hacerle ganar prestigio tanto al estudiante como a la misma institución educativa.
Pero entonces la consecuencia es mucho más siniestra: hay países que saben vivir en democracia y otros que no. Creo que España no sabe qué es la democracia. Sabe lo que son los derechos, vivir de subvenciones y esperar que otros les saquen las castañas del fuego –en su día la UE “regalaba” un 1% del PIB en Fondos de Cohesión-; en cambio, el trabajo, el esfuerzo, la excelencia, el saber que se tiene que sacar adelante el país con el sacrificio y el trabajo de todos juntos, eso es una utopía.
Si hoy a una chica de doce años la violan en Isla Cristina por sus compañeros, menores y de los cinco sólo dos están en un Centro de Menores… o falla la democracia y su control del orden o lo que sólo queda es que la gente pida a gritos otra dictadura, al menos para que la dejen vivir en paz.
Si a un sinvergüenza como Farruquito se le deja en la calle tras tres años de cárcel por haber atropellado a un inocente y haberse saltado tres semáforos y resistencia a la autoridad, si Julián Muñoz ingresa en cárcel pero mantiene la riqueza del chanchullo… Señores, ¿no saben que el ejemplo educa al personal?
En cambio estoy completamente seguro que en Suecia y en Noruega saben vivir en una socialdemocracia. Nos podemos comparar con otros países pero para aplicar las mismas soluciones deberíamos padecer la misma sintomatología: esfuerzo, trabajo, responsabilidad… entonces curar la cirrosis con el medio de la gripe me parece inadecuado.
No sé si las diferencias entre PP y PSOE existen, la verdad. Tras ver la divertida abstención del PP en la cuestión de la financiación autonómica, sólo me queda constatar que allí donde mande uno va a tener a disposición el grifo para desparramar lo que quiera y como quiera.
Se dice que el franquismo era corrupto. Por supuesto. Pero, ¿y la democracia? Si se subvencionan entidades como los “cortometristas represaliados durante la dictadura” o bien se da dinero a la asociación dels cargolers… y a cada autonomía lo suyo, con sus trapicheos… sería interesante ver la cantidad de millones que se pierden.
Se dice que Franco no era muy lúcido. Bueno, tonto no era para permanecer cuarenta años mareando la perdiz y ejerciendo diversos contrapesos para mantenerse él siempre arriba, cual Rajoy o Zapatero en sus respectivos partidos para flotar por encima de las diversas corrientes de sus correligionarios. Y la verdad, Aznar no destacaba por su inteligencia, Zapatero y Rajoy tampoco. En cambio, si miramos a González, Fraga, Carrillo,… vaya… todos vivieron el Franquismo.
Cierto, Franco no fue la causa de todo lo que pasó en España durante esa época. Seguramente muchos de sus éxitos fueron gracias a su habilidad como también al interés de las potencias extranjeras para mejorar la economía, por ejemplo. Pero así también en el ingreso a la CEE en la etapa democrática.
Yo, proponiendo soluciones, crearía una dictadura para poder luchar contra ella. Porque sencillamente ahora, viendo la cosa tan fácil, el despilfarro y la caradura que hay pues bueno, salimos a correr delante de la policía, y eso quizás activa nuestras neuronas para poder vivir en democracia, para luchar por algo.
De todas maneras, en la dictadura deberíamos pensar a quién ponemos delante del gobierno… en cambio, la democracia tiene la virtualidad de poder elegir a quien pones al frente, aunque si nos damos cuenta eso tampoco es cierto: sólo se pone enfrente del gobierno a alguien elegido de un partido político concreto financiado por ciertos intereses económicos. Así que no nos preocupemos: estamos así porque somos más rentables para el mercado. Aceptemos de una vez que en España hay sol y buenos chorizos… y punto; una vez se acepta el saber, uno vive más tranquilo.
No se rompan la cabeza. Creo que al fin y al cabo, son los mismos perros con distintos collares.
Aunque es verdad: en el Franquismo no podría haber escrito esto. Agradezco a todos mis predecesores los esfuerzos por haber creado la democracia… de todas maneras, creo que le falta un cambio profundo.
Y sino a lo dicho: sol, playa y chorizos.
dijous, 23 de juliol del 2009
El artículo detonante
Lo normal, cuando se habla del panorama cultural durante el franquismo, es aplicarle indefectiblemente uno de estos dos adjetivos: “páramo” o “erial”. He de aclarar que yo mismo incurrí hace años en tal despropósito, y vino a tirarme de las orejas Aquilino Duque, escritor más avisado en estas lides.
El año pasado, en Córdoba, asistí a la entrega del Premio Góngora -que así se llama el premio de las Letras Andaluzas- que fue otorgado al maestro de Antequera José Antonio Muñoz Rojas. Él contestó con unas palabras sencillas de agradecimiento al discurso de la Consejera de Cultura, doña Carmen Calvo Poyato. Mas he aquí que doña Carmen dijo la fatídica palabra (no recuerdo si “erial” o “páramo”). Y Muñoz Rojas, en su plácida contestación llena de agradecimientos, hizo una pausa significativa antes de aclarar a la concurrencia que de “erial”, nada. Que él había trabajado durante el franquismo como vicepresidente de la Sociedad de Estudios y Publicaciones del Banco Urquijo, y que había tenido el honor de oír conferencias y publicar libros de Zubiri, Emilio García Gómez, Dámaso Alonso y una docena de nombres más de esos que representan con dignidad la cultura española en el mundo.
No se le ocurrió a doña Carmen Calvo, Consejera de Cultura, antes de dar su discurso, pensar en que el propio Muñoz Rojas había escrito lo más significativo de su obra durante el franquismo. Hay periodistas a los que, sin duda, les funciona más rápido la máquina de escribir que la cabeza. Pero la lengua de los políticos, sin excepción alguna, va unos cientos de kilómetros por delante de su mente.
Que el franquismo era una dictadura y que los españoles preferimos una democracia a una dictadura no lo duda casi nadie en este país, y las excepciones confirman la regla. Pero tampoco es cosa de poner en duda una verdad tan patente como es ésta: durante el franquismo hubo, a pesar de la censura y las restricciones políticas, grandes creadores, grandes científicos y una formación escolar y académica de mayor calidad que la presente. Y el ciudadano medio actuaba con una cultura que ya quisiéramos para hoy. La devastación e inseguridad callejeras es, en buena medida, falta de cultura. Y esto no lo digo yo solamente. Lo acaba de decir don Antonio Domínguez Ortiz en un espléndido libro que se titula "España. Tres milenios de Cultura", cuya lectura recomiendo sin reservas a aquéllos que quieran informarse de modo riguroso y sintético de la Historia de España.
“Escribo estas páginas -dice el autor- con cierto aire de testamento literario, para responder a una demanda imperiosa, para llenar el vacío que deja la ausencia de una auténtica enseñanza histórica en los actuales planes de enseñanza obligatoria”. El último capítulo del libro está dedicado precisamente al franquismo, y quiero recalcar que es la primera vez que leo una valoración realmente objetiva de esta época de nuestra historia. En algo más de veinte páginas de letra pequeña, se nos dicen muchas, muy equilibradas y nada tendenciosas cosas sobre el franquismo. ¡Ah! Y a don Antonio tampoco se le olvida hablar del erial. No se lo pierdan. Viene en la pág. 353.
En estos días me llega también, reeditada por La Fundación El Monte, la revista gaditana de poesía Platero, que se publicó desde 1950 hasta 1954. Como ven, en pleno erial. He disfrutado mucho leyendo sus páginas, donde hay traducciones de Eliot, Eluard, Valery, Rimbaud...y colaboraciones hasta el momento inéditas de Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Pedro Salinas, José María Pemán, Muñoz Rojas, Ricardo Molina, Pablo García Baena, Luis Rosales, José Hierro, Quiñones, Antonio Gala, Aquilino Duque...Y paro porque podía llenar una página entera solamente con el nombre de los ilustres colaboradores. El Monte ha hecho una tarea impagable de recuperación para la lírica española reeditando esta revista. Ojalá que hoy, que no estamos en un erial, se publicaran unas cuantas revistas de tan alta y sostenida calidad literaria.
Fernando Ortiz
Diario de Sevilla, 11, Junio, 2001