dimarts, 3 de febrer del 2009

de Salva...

En el anterior tema, José Azuaga escribía:
"Yo, que me considero muy de aquello que el "hombre es malo por naturaleza, y es la sociedad la que lo mete en vereda", he llegado a pensar que las ideologías, por suerte, han muerto. No hay nada mas inútil en los tiempos en los que estamos que un -ismo, sea el que sea, a excepción, por supuesto, del ser tu M-ismo, acarrear con tus miserias como buenamente puedas sin dar mucho el coñazo a los demás y procurar beber felicidad a traguitos (porque mucha emborracha, y te vuelve aun más estúpido si cabe). Eso, a mi modo de ver, es ser verdaderamente humano".

Bien, ahí va la respuesta.
Acerca de que si el hombre es malo o bueno por naturaleza no tengo ni idea, considero que el hombre como cualquier otro animal empieza a querer dominar un territorio, no estrictamente espacial sino también psicológico o en su relacion social. Es decir, el ser humano intentará hacer lo que quiera puesto que su instinto así lo decreta. En los animales sucede lo mismo aunque el equilibrio entre diversas especies lo dicta "el más fuerte".
Hoy en día, en nuestros institutos se puede experimentar en la propia piel de los profesores, pero también del resto de alumnos, las consecuencias del buenismo, la teoría, también aplicada a nuestra política, de que todos somos buenos. Ello significa que al sujeto que "molesta", pero que sigue a sus instintos -tal como manda nuestro mercado creador de nuevas necesidades bajovientreras-, no se le puede castigar puesto que al realizar tan “inmoral” acto, frenar sus deseos, estamos creando un posible delincuente: le traumatizamos. [Dejo una pregunta en el aire: ¿y el trauma para el débil? ¿y al alumno/niño o niña/ profesor o profesora que se hiere?]
Ya saben, el cuento ese de que es la sociedad que hace malo al ser humano nacido bueno por una extraña razón que creo contradictoria: primero porque si nace de naturaleza es un animal más al que hay que poner en vereda, y segundo porque si Dios lo ha hecho bueno, ¿pá qué redimirlo o salvarlo?. Rousseau defendía eso: el hombre natural es bueno, hasta que la sociedad lo "malifica".
Sí, esa tesis la expuso Rousseau. Entre nosotros: Rousseau es un gilipollas. No, perdonen, me precipité... se me calentó el morro: el gilipollas no es Rousseau, que hace falta contextualizar en su tiempo, sino los idiotas que después le han hecho caso en pleno s.XX y aun ahora en el s.XXI. [Aunque se entiende: autor fácil de leer, sin demasiadas especulaciones, ... así puedo fardar y decir que me interesa la filosofía]
De todo ello se desprende que, sin castigo al pobre ser humano que no se puede traumatizar, las hordas de “fuertes” –que no de cultos- se imponen a los débiles, en este caso, a alumnos que quieran aprender y a profesores que sólo pasaron por la universidad para luego dedicarse a enseñar, a transmitir una serie de conocimientos y valores para que continuara el curso normal de la civilización (a estos profesores no les dijeron nunca que se tendrían que convertir en psicólogos, ni animadores sociales, ni mediadores de pajas mentales, muy normales en la adolescencia pero que todos nosotros hemos superado como hemos podido... y eso curte).
Es tremendamente raro: Rousseau, el bueno por naturaleza, se ha convertido en un tosco Nietzsche (nota: Nietzsche era culto)...
Enterémonos: todo el mundo es bueno.
Farruquito, que con su coche atropelló a un débil, es decir, al que seguía la ley, es un hombre que no ha tenido las oportunidades que todos hemos tenido. Supongo que el atropellado y su familia no tienen derecho a protestar… pues claro, ¿es que no entienden lo que es “el arte por el arte” y que “el arte no entiende de ética”? ¡Señores que Farruquito es creador de capital! -no precisamente humano-.
Alguien avispado se habrá dado cuenta de la dirección a que conduce esta "espontaneidad", ese "laissez-faire", sin atajar la naturaleza "buena", instintiva del ser humano.
Iré un poco más lejos: ¿no interesará mucho al capitalismo salvaje -¿cómo va a ser si propugna la liberación instintiva?- esa libertad para ser como uno quiera? Es curioso que ese "como un quiera" siempre va asociado a una marca, a un producto que vender. Pongo un ejemplo: siempre me ha sorprendido el hecho de qué pensaría el "Che" de verse mercantilizado a sí mismo en sus camisetas.
¡Porque de eso se trata, señores: "yo consumo, luego existo"! ¡Fíjense que incluso los placeres prohibidos, esos para abrir las puertas de la percepción, "The doors", están tasados en el mercado!
Y todo ello, amigo mío, ¿está falto de ideología, o en cambio está repleto de valoraciones que nos circulan diariamente pero que silenciamos porque somos una civilización "libre", en el mejor de los mundos posibles?

Esta larga introducción me sirve para objetar que aunque nosotros, hombres del s.XXI, nos creamos libres de “-ismos” e “ideologías”, eso es falso.
En primer lugar porque siempre actuamos a partir de ideas, de conceptos que alguien nos ha metido en la cabeza. Hoy en día tenemos la escalofriante estadística de que un niño de cinco años ha visto, por diversos medios, más de cincuenta mil anuncios, que, como ya podréis entender, configurarán ciertas imágenes en el niño acerca de múltiples temas (identidad sexual, imagen de uno mismo, creencia, felicidad, etc.), ¿o será una mera muestra neutra del producto lo que aparece en la publicidad?.
Más tarde, las ideas vendrán dadas por las lecturas que pueden ser de Tolstoi -¡ojalá!-, o bien de la misma internet, o de los anuncios, o del "Sport" o el "Marca". Luego uno irá acumulando experiencias, lo que vemos, lo que sentimos, siguiendo un cierto criterio personal…
Y ahí está la raíz de la cuestión: ¿qué de personal tiene nuestro criterio?, ¿no lo habrán confeccionado? ¿Qué es del "corazón" del hombre?
Platón, sabio el hombre, ya defendía en sus obras que las ideas rigen al hombre, y que curar lógicamente -"logos" mediante- al hombre era curarle el alma. Wittgenstein, otro de esos raros personajes que piensa, defendía que la filosofía sólo sirve para aclarar el lenguaje, que se embrolla y da lugar a trabalenguas que configuran "un mundo".
El mundo no es neutro, aparece tras una interpretación... ¿cuál será la adecuada?

1 comentari:

Sonia Kantiana ha dit...

Hombre malo, hombre bueno, es cuestión de inteligencia, de herencia, del ambiente, ¿de qué depende? La persona nace o se hace? y una vez que ha nacido o se ha hecho, puede volver a rehacerse? De todas formas y como bien decía Wittgenstein, el duelo dialéctico configura el mundo....