dissabte, 7 de febrer del 2009

Las cosas claras

"¿A quién hay que culpar de la situación actual? ¿Cómo explicar que mientras el desempleo corre desbocado en España hacia los cuatro millones de parados se haya mantenido estable en Bélgica, Austria y Finlanda o, incluso, se haya reducido en Alemania, Eslovaquia, Holanda, Bulgaria o Malta? Los banqueros son culpables, en efecto, pero la principal responsabilidad hay que buscarla en nuestra clase política y en la corrupción en la que ha chapoteado desde la Transición.
Lo que ha determinado este modelo productivo tan nuestro centrado la construcción sin freno y en la especulación urbanística -ese que Zapatero se proponía cambiar en 2004 antes de que una amnesia lo borrara de su lista de promesas- no ha sido la fertilidad del suelo peninsular para el arraigo del ladrillo ni las hermosas vistas que se contemplaban desde los áticos de tres dormitorios de las nuevas urbanizaciones. Aquí se ha construido sin limite porque los poderes públicos lo han consentido, porque cada piso, cada carretera, cada puente ha enriquecido a concejales de urbanismo y a los intermediarios de los partidos, que daban uno y se llevaban cuatro. La construcción ha sostenido a una clase política corrupta, que ahora pretende transformar a los peones de albañil en instaladores de placas solares una vez reciclados mediante cursillos del INEM (...)
Sabemos que Miguel Sebastián se dedica al reparto de bombillas de bajo consumo y que con eso obligaremos a la OPEP a ponerse de rodillas, pero ¿en qué ocupan su tiempo Beatriz Corredor, Bibiana Aido, Cristina Garmendia o Bernat Soria? (...)"

Juan Carlos Escudier - "El Confidencial"